ARCHIVADO:18 Oct 2000 PAG: SECCION:LIB NOTAS:carmenmga PUB: AUTOR:WI;17/10,18:02
‘No hay incautos’ en Estrellamar


La lista de nombres prominentes entre los clientes de The Providence y su financiera, Estrellamar, es larga. Dicen no haber caído en una trampa

Miren Gutiérrez
mgutierr@prensa.com
Entre los 400 afectados por la quiebra de la empresa The Providence Corp. –a los que debe 24 millones de dólares–, se cuentan varios nombres de personas muy conocidas y preparadas, entre ellas, funcionarios del gobierno anterior y de éste.
En la reunión de inversionistas que se dio el jueves pasado, en el hotel Marriott, estuvieron presentes, entre otros, Roberto Roy, directivo del Canal; Laura Flores, del Smithsonian y ex viceministra de Comercio; Sheyla Castillo, ex ministra de Trabajo; Jaime y Santiago Porcell, investigador de mercado y empresario, respectivamente; Estrella Endara, asesora de gerencia del IPAT; Rodrigo Gómez, ejecutivo de Capital Market del BankBoston, que representaba a varios clientes, según dijo; Ricardo Endara, ex ejecutivo de la Cervecería Barú Panamá y asesor de CoNEP; Carlos Sánchez Fábrega, vicepresidente y gerente de FUNDES; Gabriel Díez, directivo de banco DISA; Néstor Moreno, funcionario de la Comisión Bancaria, aunque acudió a la cita, no como cliente, sino como invitado por otra persona para examinar el caso, según comentó, y Alvaro Visuetti, director del Registro Público hasta enero de este año.
Otro que estuvo allá fue Olmedo Miranda, ex ministro de Hacienda y de la Presidencia del gobierno anterior.
Para Miranda, se ha querido dar al caso una imagen de ‘‘estafa para inocentes’’, pero, en su opinión, ‘‘se está diciendo la mitad del tema’’.
‘‘Un banco puede ofrecer un 8% a un depositante, porque, a su vez, presta los fondos al 10%, al 11% o al 12% a sus clientes. Muchos bancos prestan a financieras, que, a su vez, le sacan el 23%’’, explica. ‘‘Este es el mismo caso. Todos sabíamos que The Providence captaba dinero que iba a ser usado por Estrellamar. No tenemos nada de incautos’’.
The Providence Corp. captaba fondos para invertir en la financiera Estrellamar, que, a su vez, prestaba el dinero a altos intereses.
‘‘Cuando yo entro a hablar con Méndez, me lo explicó exactamente igual’’, revela. Méndez le indicó que por eso podía pagar el 12% de interés a sus clientes, porque tenía un costo de operación que absorbía el 2%, y él se ganaba el 9%.
¿Dónde falló todo? ‘‘El problema –dice– es que se dan otras cosas. Cuando habla conmigo en marzo, me dice que ganó cinco millones en 1999. Pero faltaba a la verdad, según informó a DISA Latorraca, de PricewaterhouseCoopers. Dice Gabriel Díez, padre, el día de la reunión, que lo que había era una pérdida acumulada cuantiosa’’.
Díez padre dijo en la reunión que The Providence Corp. tenía pérdidas de 17.9 millones de dólares el 31 de diciembre de 1999.
‘‘Segundo –dice Miranda–, aparte de tener problemas, utilizó los fondos para otros propósitos, como invertir en bolsa. Hubo una baja, que le produjo pérdidas. Y tercero, Méndez argumenta que Banco DISA le prestó en mayo cantidades sustanciales para que las administrara e invirtiera en la bolsa, y que, dos meses más tarde, le retiró los fondos, y dejó sin efecto el contrato. Eso, evidentemente..., le causó una crisis de liquidez’’.
¿Hizo el ex ministro alguna investigación sobre cómo se gestionaba la operación? ‘‘Yo le pedí en marzo los estados financieros, pero Méndez dijo que estaban siendo auditados. Pero cuando el DISA le presta la plata en mayo, tampoco lo hizo en base a un estado de cuentas’’.
Más tarde –relata Miranda–, la Superintendencia de Bancos, ejerciendo la política de ‘‘conozca a su cliente’’, pidió a DISA que hiciera un análisis del estado de la empresa. ‘‘En ese momento, hace la solicitud a PricewaterhouseCoopers, y ahí es donde se le ve el arrastre’’.
Miranda argumenta que, si un banco como DISA consideró a Méndez ‘‘ducho’’ como para invertir dinero de sus clientes y tenerlo de ‘‘agente de bolsa’’, por qué no él.
‘‘Se quiere dar la impresión, por alguna razón, de que esto era una operación hasta cierto punto para incautos. No pienso así’’, asegura.
Miranda no quiere revelar cuánto invirtió a través de The Providence por miedo a atraer la atención de secuestradores.
Otro conocido cliente de la empresa, que no quiso ser identificado, asegura que ‘‘Méndez era una persona que tenía la confianza de muchísima gente... La gente que estaba invirtiendo no estaba jugando a la bolsa, puso plata a discreción de Méndez, que era un administrador de dinero. Es como poner dinero en un banco, que uno no sabe en dónde lo va a meter el banco’’.
Además –añade la fuente–, ‘‘no es nada fuera de lo normal pagar más del 12%, cuando se financian operaciones de una financiera que cobra bastante más de ese porcentaje, y se está en un mercado accionario que tradicionalmente da un rendimiento de alrededor del 20%’’.
‘‘A todos nos ha sorprendido –dice–. Ahora hay que averiguar si hay un caso de estafa’’.
En la solución de esta quiebra que ha perjudicado a tantas personas, de acuerdo con la fuente, Banco DISA ‘‘va a tener que ayudar, porque tiene responsabilidad, por lo menos moral. Yo creo que los cuentahabientes tienen que tomar control de la empresa Estrellamar, que tiene capacidad de generar ingresos, y liquidar las acciones que quedaron, que deben ser pignoradas por las autoridades y repartidas entre clientes proporcionalmente cuanto antes. Cuanto antes, porque mucha gente vivía de esos ahorros, jubilados. Se puede recuperar como el 20%’’.

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