Especial para La Prensa/U. Molina
Secundino Sugasti, director médico de Nicolás A. Solano de La Chorrera, muestra la situación en que se encuentra la sala de cuidados intensivos (arriba), de neonatología y de puerperio (abajo).
Hay tres salas cerradas en el Nicolás A. Solano
No hay recursos económicos ni humanos para ponerlas a funcionar
URANIA CECILIA MOLINA
Especial para La Prensa
nacionales@prensa.com
LA CHORRERA, Panamá. - Las salas de neonatología, puerperio y cuidados intensivos del nuevo hospital Nicolás A. Solano seguirán cerradas por lo que resta del 2001, anunció su director médico Secundino Sugasti.
Sugasti indicó que en estas salas, al igual que una parte de la de cirugía, no se podrá dar atención médica, ya que el Gobierno nacional recortó un millón de dólares del presupuesto de funcionamiento del hospital durante este año.
Las salas de neonatología, puerperio y cuidados intensivos estaban programadas para atender a los pacientes desde el 24 de julio del año pasado cuando el hospital abrió formalmente sus puertas al público; sin embargo, no será sino hasta el próximo año cuando serán habilitadas.
Se necesita personal
El director médico explicó que para poner a funcionar estas salas se necesita un aumento de personal, especialmente el de enfermería, pero también se tendrían que reforzar los servicios que prestan algunos departamentos como el de cocina y lavandería.
“Para que las salas de neonatología y puerperio funcionen más o menos, se necesita un total de 26 enfermeras”, dijo Sugasti, a la vez que reiteró que también se tendrá que nombrar nuevo personal de refuerzo para atender las salas.
Con respecto al área de cuidados intensivos, Sugasti manifestó que para abrirla se necesitaría un personal entrenado y especializado para esas áreas. “La realidad es que para que todos trabajen como debe ser, como lo dictan las normas sanitarias y cumpliendo con todos los días libres, vacaciones y rotaciones, hay que nombrar a 80 nuevas enfermeras para el hospital”, resumió el director médico.
Presupuesto del hospital
Sugasti informó que ellos, la administración hospitalaria, presupuestaron para el 2001 un total 7.5 millones de dólares, que contemplaba la apertura de las dos áreas que están cerradas desde la inauguración del hospital. Sin embargo, fueron aprobados seis millones de dólares para este año, por lo que no pueden ser abiertas las salas.
El médico advirtió que al estar cerradas se corre el riesgo de que se dañen los equipos por falta de uso, aun cuando la administración del hospital los revisa periódicamente para prevenir que eso ocurra.
Sugasti espera y confía en que para el 2002 se puedan abrir las salas y aseguró que desde la dirección médica seguirán insistiendo y gestionando para que esto se dé, porque la demanda de parte de los pacientes y la necesidad del área así lo requiere.
Importancia de las salas
El director del nosocomio chorrerano destacó que la sala de neonatología y puerperio son muy importantes porque mensualmente se registra un promedio de 340 partos. Actualmente estas salas trabajan juntas, igual que lo hacían en el antiguo hospital Nicolás A. Solano, precisamente, por falta de personal, indicó.
De acuerdo con Sugasti, se necesita personal para atender la sala de neonatología; es decir, de cuidados de los recién nacidos, y para puerperio, que es donde las madres están con los hijos.
Sugasti indicó que con la cantidad de partos que se atienden hay problemas neonatales que se tienen que manejar en hospitales de tercer nivel y el Nicolás A. Solano, pese a tener equipo y un moderno edificio, no cuenta con los recursos económicos y humanos para hacerle frente a estas situaciones.
El director médico resaltó la importancia de tener el área de cuidados intensivos porque el nosocomio está ubicado en una zona donde ocurren accidentes frecuentemente, y las personas involucradas en ellos requieren de estos cuidados.
Sugasti indicó que por no contar con personal especializado ni la sala de cuidados intensivos, estos pacientes tienen que ser trasladados a la ciudad capital.
El nuevo hospital tuvo un costo de 22 millones de dólares y se construyó para reemplazar las viejas instalaciones, que fueron construidas en 1953. En ese entonces funcionaba como un sanatorio para tuberculosos. Posteriormente, en 1970 se convirtió en un centro hospitalario general.
Aunque al momento de su inauguración recibió un aporte económico y se nombró nuevo personal, la administración ha tenido que implementar planes que beneficien a la mayoría de los usuarios.
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