FECHA: 2001/08/12

Rossana Castrellón

Roberto Henríquez

Joaquín Jácome, ministro de Comercio e Industria

Panamá en la cintura del ALCA
Obtener la sede permanente del ALCA no es, por lo visto, tarea fácil; pero hay optimismo entre los que promueven el proyecto

DEIDAMIA BATISTA C.
dbatista@prensa.com
Los cálculos, sin embargo, parecen haberse quedado cortos. Al menos en lo que respecta al número de visitantes, ya que Nivia Rossana Castrellón, directora ejecutiva del Consejo presidencial que intenta conseguir la sede permanente del ALCA, asegura que mensualmente llegan al país unos 2 mil 700 negociadores.
Traducido en dinero, ¿a cuánto ascienden los ingresos? “Lo estamos evaluando”, dice.
Por su parte, el ex viceministro de Comercio Exterior, Roberto Henríquez, considera que las ventajas económicas directas que Panamá está recibiendo por ser la sede temporal no son la “gran cosa”. En lo que sí se está beneficiando –asegura– es en imagen.
Castrellón lo corrobora: “tenemos gente de alto perfil que nos está ayudando a promover Panamá”, dice. Además, por estar la sede temporal en Panamá, “podemos tener representantes en todas las mesas de negociaciones, agrega. Ello –explica– “hace que nuestra condición como país negociador mejore”.
En cuanto a lograr la sede permanente, Castrellón y Henríquez se sienten optimistas. “Nuestra mejor carta de presentación –dice la directora ejecutiva– es demostrar nuestra capacidad para ser sede”.
A su juicio, alcanzar esa meta sería equiparar a Panamá con Bruselas, una ciudad de la que se dice tiene la mayor concentración de diplomáticos por kilómetro cuadrado del mundo.
Sin embargo, la meta no se perfila fácil: Miami también aspira lo mismo.
Las trabas
Henríquez considera que la parte negativa de tener la sede permanente en Panamá podría reflejarse en los grupos que se sienten perjudicados por los procesos de apertura.
El sector productivo es uno de los que más se afectaría con la creación del ALCA, debido a la regla de arancel cero. Como en todos los procesos de apertura, se producen ganadores y perdedores y en el caso de Panamá
–explica el ex viceministro– los productores panameños tendrán que competir en igualdad de oportunidades con los del hemisferio.
¿Están preparados para hacerlo? “Evidentemente, no”, responde Henríquez.
Si bien ALCA parece algo inminente –el proceso de negociaciones debe culminar en el 2005– hay que esperar un periodo de ejecución de lo que se ha negociado.
Al respecto, hay dos posiciones: Estados Unidos, que pretende que en diez años se culmine el proceso de apertura, mientras que la propuesta del Cono Sur, liderada por Brasil, pide 20 años.
“Entre más tiempo demore este proceso para los productores es mejor”, asegura Henríquez.
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