FECHA: 2001/08/12

Panamá busca sede permanente del ALCA
LA PRENSA/Demóstenes Angel
Las protestas contra el ALCA y las políticas económicas de los países industrializados llegaron hasta Panamá, cuando un grupo de jóvenes que participaron del Festival Mundial de la Juventud aprovechó su estadía en el país para efectuar una protesta, a finales del mes de julio, frente a la sede de la Embajada de Estados Unidos en Panamá.

Miami es la principal rival de Panamá en la búsqueda de la sede permanente del ALCA

DEIDAMIA BATISTA C.
dbatista@prensa.com
Si algo le sobra al Area de Libre Comercio de las Américas (mejor conocido como ALCA) es definiciones. Para los escépticos no es más que un “sueño económico”; para los que se oponen, un “nuevo pacto colonial” y para los que lo defienden, una “oportunidad económica”.
Es así, en medio de posturas extremas, como el proceso del ALCA –una iniciativa de Estados Unidos formulada en 1994– trata de abrirse paso. Y no ha sido fácil.
El ALCA, que pretende asegurar la libre circulación de capital y mercancías en todo el continente, ha encontrado tanto detractores como defensores en cada uno de los 34 países que lo integran.
Las primeras en dar el grito al cielo han sido las organizaciones sindicales de América, que cuestionan las negociaciones debido a que el proceso “atentaría contra los derechos de los trabajadores”.
Panamá, que acaba de asumir la sede pro témpore del ALCA –en marzo pasado– registró su primera protesta antiglobalización contra las negociaciones hace escasas tres semanas.
La organización sindical Union Network International, que congrega a unos 900 sindicatos de todo el mundo, lideró la protesta frente a las instalaciones del hotel Caesar Park (donde está instalada la sede pro témpore) contra la creación del ALCA.
“Si seguimos haciendo piqueteos al frente del Caesar, estamos poniendo en peligro el poder alcanzar la sede permanente”, advierte Nivia Rossana Castrellón, directora ejecutiva del consejo presidencial que intenta la consecución de la sede permanente del ALCA.
Por su parte, el empresario y ex viceministro de Comercio Exterior, Roberto Henríquez, opina que si bien las protestas contra la integración comercial “van a seguir creciendo”, éstas “no van a detener los procesos de globalización”.
Entretanto, ¿qué significa para Panamá tener la sede pro témpore?, y aún más, ¿qué posibilidades tiene el país de conseguir la sede permanente?
Once millones de dólares anuales. Esa cantidad es la que decían las autoridades panameñas que recibirían una vez instalada la sede temporal del ALCA en Panamá.
En aquel entonces, las autoridades del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) preveían que unos 4 mil 500 negociadores –de los 34 países que integran el ALCA– se desplazarían a Panamá anualmente para participar en las más de 200 reuniones que se realizarían al año, con una duración promedio de tres a cuatro días.
PANAMA/41A
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