Taller FORSA operaba sin permiso sanitario
RAFAEL PEREZ G.
rperez@prensa.com
El comportamiento adoptado por los propietarios del taller FORSA, dedicado a la chapistería, enderezado y pintura de vehículos, que inició operaciones sin contar con un permiso sanitario ni el respectivo estudio de impacto a la salud y al ambiente, es “moneda de uso diario” en Panamá.
Tal es el criterio de Carlos Rodríguez, director de la Región Metropolitana de Salud, quien estimó que la mencionada conducta es un “vicio” que se observa en la mayoría de los talleres en este país.
En noviembre del año pasado, residentes de los condominios Villa Medeci, Nereyda y Guadalupe, ubicados en la urbanización El Carmen, corregimiento de Bella Vista, que colindan con el referido local, interpusieron una denuncia ante el centro de salud de Pueblo Nuevo. En ella se advertía sobre la presencia de “fuertes olores a pintura, a pegamento, y los ruidos excesivos y permanentes” que generan los trabajos en ese taller.
Una vez formalizada la denuncia se descubrió que el taller aludido también inició operaciones sin que hubiese elaborado el estudio de impacto contra la salud y el medio ambiente.
Los encargados de Salud Ambiental habían dado un plazo hasta febrero pasado para la presentación del estudio, sin embargo, tras una petición de los propietarios del taller se les extendió hasta mediados de julio, plazo que fue nuevamente prorrogado hasta el 19 de agosto pasado.
El pasado lunes, los propietarios del taller solicitaron una nueva prórroga, tras argumentar que el referido estudio se había retrasado, debido a que el personal contratado demostró incompetencia en sus tareas. Ahora, dijeron, tuvieron que contratar nuevos técnicos versados en la materia para que elaboraran un estudio más completo, que incluyera la medición de ruido.
Antes de esa última petición, el 27 de junio de 2001, técnicos del Ministerio de Salud elaboraron un informe sobre medición de ruido en el área, en el que se evidenciaba que los decibeles actualmente “sobrepasan los parámetros permitidos en áreas residenciales”.
Sumado a ello, indican en el informe, estas mediciones se realizaron en un día sin brisa, nublado, tráfico vehicular tranquilo y en momentos en que se llevaban a cabo las actividades del taller. Los resultados indican que la intensidad sonora es constante y sobrepasa los 50 decibeles en horas diurnas.
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