José Quintero De León
jquintero@prensa.com
Panamá debe endurecer su legislación de adopciones para evitar que mafias internacionales puedan traficar con niños panameños, como ocurre en otros países, señaló la ministra de Desarrollo Social (Mides), María Roquebert.
La titular intervino en la discusión, en primer debate, del proyecto de ley general de Adopción, en la Comisión de Asuntos de la Mujer y del Niño, de la Asamblea Nacional.
El debate se estancó hace tres años, porque organizaciones no gubernamentales objetaron el procedimiento de adopción. Roquebert informó que el problema se superó, al punto que sus recomendaciones también enriquecieron otro proyecto afín, el de Protección Integral de la Niñez.
Pero Roquebert insistió en la necesidad de acelerar la reforma de la ley, sobre todo en lo relativo a adopciones voluntarias, ya que estamos en oposición al Convenio de La Haya (1993) en cuanto a adopciones voluntarias directas.
El convenio dice que no debe haber contacto directo entre los padres biológicos y los padres adoptantes y que debe frenarse la práctica de aquellas personas que aspiran a adoptar un niño, de hacerle propuestas de adopción a una familia que, por sus carencias, acepta.
Según la ministra, lo legal es que los padres que quieren dar un niño en adopción lo notifiquen a la autoridad central de adopciones. Esta, una vez que los juzgados la aprueban, autorizan la adopción. El contacto directo, pues, debe ser evitado, porque es el escenario que aprovechan las personas inescrupulosas para hacerle daño o perjudicar al niño.
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